El primer día en el kinder

¿Alguien recuerda su primer día en el kinder? Probablemente yo no recuerde mi primer día de mi primer año, pero sí que recuerdo de manera muy clara el del tercero. Mis padres y yo, acabábamos de mudarnos a Querétaro. Yo tenía cuatro años y de repente descubrí que tenía una familia además de mis padres y mi abuela materna.

Recuerdo que apenas terminaba el discurso de bienvenida que daba mi tía –quien resultaba ser la directora de la escuela-, los padres comenzaban a retirarse y varios niños empezaban a llorar de esa manera tan particular que tienen los niños de esa edad: a gritos, con mucha saliva y las mejillas demasiado rojas.

Yo no tenía motivos para el llanto, pues a pesar de que mis padres se iban, esa gente que me habían dicho era mi familia –y que con los años descubrí que, en efecto, lo eran- estaba en la escuela, por lo que no me encontraba del todo solo; sin embargo, al ver a todos esos niños de mi edad ponerse así sentía que algo enorme, más allá de mí, estaba ocurriendo. Y entonces me entraban unas ganas terribles de llorar.

Ese fenómeno se repitió cuando entré a la primaria y, al menos, durante los tres primeros años de ésta. Después, cuando ya casi nadie lloraba, descubrí que siempre al empezar un nuevo año escolar volvía a mí esa sensación de que algo mucho más grande que yo estaba ocurriendo y que el abandono podía rondar los pasillos de la escuela.

Durante la secundaria y la preparatoria fue igual, incluso cuando entré a la Universidad sentía ganas de llorar.

Puedo asegurar que en ninguno de estos momentos solté lágrima; sin embargo, la sensación del abandono del primer día se me quedó grabada, y ahora, cada vez que voy a hacer algo importante por primera vez, me entran estas extrañas ganas de llorar. Y digo extrañas porque, a pesar de los años, aún no logro entender a qué se deban, pero como en mi primer día en el kinder, a pesar de tener ciertas cosas seguras hay una sensación que está siempre presente.

Este próximo viernes toco por primera vez en el Pasaje América. A estas alturas, como músico, no sé qué tan importante se considere tocar ahí. No sé si sea una escuela muy estricta o un lugar para hacer amigos. Lo que sé es que tengo miedo y estoy nervioso, no me pregunten por qué, pues a pesar de las certezas que tengo, hay una incertidumbre con la que no puedo y que me ataca siempre que voy a tocar por primera vez en un lugar que considero importante. Sé que muchos otros niños han tocado ahí y no han llorado. De hecho no sé si haya habido niños que lloren cuando sus padres los dejan ahí después de la ceremonia de bienvenida, pero sé que mi miedo es el mismo que aquel del primer día en el kinder.

2 pensamientos en “El primer día en el kinder

  1. Kay dice:

    Eres aún un niño y eso es muy sorprendente, jamás pierdas esa capacidad de asombro que tienes.

    Besos desde Puebla.

  2. Rosa Elena dice:

    Te iba a constestar aquí, pero decidí más bien convertirlo en una entrada en mi propio blog. Espera mi propia versión del primer día en el kinder.
    Mucha suerte mañana, besos

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