2008: El año del aprendizaje.
El 2008 fue especial en muchas maneras. No sólo fue año bisiesto, sino que sería también el año en el que mi vida daría algunos de sus giros más inesperados: tres de mis mejores amigos sufren un accidente automovilístico en el que perdemos a uno de ellos y la vida de repente se muestra como algo mínimo y a la vez tan grande; mi casera me pide que deje el que llevaba ocho años siento mi departamento en Puebla, escenario de infinidad de historias; decido mudarme al DF; vuelvo a tener novio después de un par de años solo; me enfrento a una de las ciudades más grandes del mundo y creo pasar la prueba; cambio por completo mi realidad, dejando un trabajo que amaba y era estable y seguro; veo a Madonna en vivo el día de mi cumpleaños número 23; me vuelvo director de una agencia de noticias y descubro rincones de nuestro país que jamás pensé que existieran.
Fue un año cargado de una energía y una mística muy especial. Por ello, y gracias a Clarice Lispecto, concluí que aquel había sido el año del Aprendizaje: un Arturo se había quedado en Puebla y uno nuevo se descubría en DF. Nos cuesta reconocer este tipo de cosas, pero hay que admitirlo, pese a todo, fue un buen año. Aquí unas cuantas razones.
Por cierto, desde el principio hice una trampa bien intencionada: hasta aquí llega nuestro conteo de las 150 canciones de la década ¿Por qué? Dos simples razones: mañana publicaré el sountrack de 2009, un año que está muy fresco como para todavía incluirlo en este conteo (y la verdad, quiero darme el placer de poner el soundtrack completo).
Así que dejémonos de purismos y complicaciones nominales y disfrutemos de 2008, el año del aprendizaje.
2008: El año del aprendizaje
Get Your Own Free Hypster.com Playlist.
Welcome to Mali / 2008
En una época global, la música ya no sólo nos viene de un par de países, o incluso, de determinados continentes. Ahora todo se mezcla, se revuelve y se transforma para, sin importar la nacionalidad de los involucrados, se creen productos de suma calidad. Gracias a Rosa Elena llegué a Amadou et Mariam, una pareja de músicos africanos ciegos. Originarios de Bamako, en Mali, conocieron en 2003 al productor que les ayudaría a dar el salto global: Manu Chao. Dimanche á Bamako, una excelente pieza producida por el franco español más internacional del planeta, buscaba retratar la vida cotidiana y el amor de esta pareja. En 2008, Damon Albarn (Blur, Gorillaz) les ayudó a retratar su profundo amor en Sabali, una canción simplemente hermosa. Musicalizada con sintetizadores que remiten a los ochenta (a la mitad de la canción encontramos un arpegio que es glorioso), Mariam le dice a Amadou cuánto lo quiere en frases sencillas (“Contigo amor la vida es dulce”; “Amor, te abrazo fuerte, te lleno de besos”), pero es que finalmente ¿No los amores más profundos son los más sencillos?
139. Beyoncé · Single ladies (Put a ring on it)
I am…Sasha Fierce / 2008
Empecemos con ejemplos sencillos: tuvimos Vogue y Express yourself de Madonna, Proud Mary versionada por la enorme Tina Turner, Respect de la señora Aretha Franklin, The Loco-Motion de Kylie, tal vez. Incluso, podríamos atrevernos a incluir Walk like an egyptian de las Bangles o Saturday night de Whigfield ¿Qué tenemos aquí? ¿Van adivinando? Sí, por un lado grandes canciones de empoderamiento femenino y por otro temas de coreografía. Con una sola canción, Beyoncé logró lo que Madonna haría a través de dos canciones: hacer un tema pop feminista (dentro de lo que cabe) que sonara en casa de la abuela, la tía, el cine o hasta la Asamblea Legislativa del DF (en un momento explico esto). Pero también, hizo EL sencillo vídeo en blanco y negro con coreografía basada en baile del underground (¡Toma Vogue!). Parodiado e imitado hasta el cansancio, la única con la potencia y la fuerza debida es la señorita Beyoncé que, he de reconocer, se ganó mi respecto con este tema (Crazy in love ya había comenzado a hacer algo). Tiene soul, R&B y pop en una de las mezclas más perfectas. Tres minutos de perfección absoluta que revive lo mejor de sus antecesoras. Y apenas tiene 27 años. Uno sabe que su canción se ha convertido en un clásico para el nuevo milenio cuando suena hasta en la Asamblea Legislativa del DF en plena votación para aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo (esto ocasionó que imaginase un videoclip con los diputados haciendo la coreografía en leotardo negro).
140. Crystal Castles · Untrust us
Crystal Castles / 2008
Estimado lector ¿Tiene usted más de 18 años? Espero que sí, porque si su respuesta es afirmativa entonces hay una gran posibilidad de que alguna vez haya pasado un Atari por sus manos. Entre los tantos juegos que podría haber jugado tal vez le tocó Crystal Castles, donde tenía que ayudar al oso Bentley a acomodar las joyas de un castillo. Si no, tal vez recuerde a She-Ra, la hermana de He-Man, que tenía una fortaleza de cristal. Si alguna de las dos anteriores fue afirmativa, tal vez se identifique con la dupla de músicos electrónicos originarios de Ontario, Canadá, que decidieron sacar los sonidos de la nostalgia de muchos y jugar con ellos. Si bien, no aguanto el disco entero de esta banda porque francamente llega un momento en el que una canción me suena igual que otra, reconozco que supieron cristalizar lo mejor de aquellas épocas, que por cierto, en estos días me están volviendo intensamente (gracias, sobre todo, a los Thundercats y a los Goonies). Entre los sonidos del 8-bit ochentero una voz nos grita que desconfiemos de ellos. Más que desconfiar, yo me transporto a una época que se piensa perdida, pero que no pienso dejar.
In ghost colours / 2008
Por alguna razón Cut/Copy no me termina de gustar. Tal vez el hecho de que sean demasiado australianos (lo siento, a veces creo que son como una versión contemporánea de A flock of seagulls, sólo que sin los peinados infames) o porque simplemente yo soy un amargado. Pero no, no me terminan de enamorar. Lo anterior no significa que no tengan temas que me lleguen profundamente, como éste, un himno perfecto para todos aquellos a los que les hayan roto el corazón.
Feed the animals / 2008
Estoy casi seguro de que Borges podría ser fan de Girl Talk, y no porque me imagine al escritor argentino cubierto de bling bling con sus hommies en un ride pimpeado (que ciertamente suena genial), sino porque Girl Talk es una especie de Aleph musical: todas las músicas de todas las épocas en un solo lugar. El guapo Gregg Mills (y créanme que es difícil encontrar DJs guapos) resume en los cuatro minutos que dura cada uno de sus temas años de historia musical con una maestria que hace que nos olvidemos del tema original. Ah, la magia del mash-up (canciones creadas a partir de la mezcla de varias canciones). Es en verdad todo un arte, como cocinar: saber qué y cuánto de eso meter en determinado momento. Para todos aquellos que no consideren a los DJs músicos, les recomiendo que escuchen este tema (o, para el caso, cualquiera de Girl Talk): el DJ toma instrumentos, fragmentos de otros músicos y crea algo completamente nuevo a partir de ellos. Requiere la misma maestría de los que manejan un instrumento. En definitiva, una de las revoluciones que nos trajo el siglo XXI en la forma de hacer música.
143. Giulia y los Tellarini · Barcelona
Vicky, Christina, Barcelona O.S.T. / 2008
Una de las mejores películas de 2008 (pese a lo que diga Pedro Almodóvar) de uno de los mejores directores tenía que venir, naturalmente, acompañada de uno de los mejores soundtracks. Gracias a Woody Allen, muchos descubrimos a una de las mejores bandas más globales: vocalista italiana, músicos españoles tocando hasta géneros mexicanos (quien tenga oportunidad busque la sensacional Markitos). Una de las canciones más coquetas y sexys de la década, con un filme en la misma medida.
144. Hercules & love affair · Blind
Hercules & love affair / 2008
Blind fue la canción que todos estábamos esperando: nostalgia disco, letra evocadora que nos sitúa en la miseria de nuestra vida actual y la cruda voz de Anthony Hegarthy (que como dicen los de Pitchfork, resultó ser mucha mejor disco diva de lo que esperábamos) ¿Cómo era posible que la tristeza y la pérdida de la inocencia fuesen tan bailables? Porque tal vez así es la vida. Hercules & Love affair hizo el mejor manifiesto y nos dio la mejor solución para cuando descubrimos que toda la inocencia quedó atrás: sigue bailando, sólo sigue bailando.
145. Hot Chip · Ready for the floor
Made in the dark / 2008
Es un hecho: Hot Chip ha aprendido a repetirse con cada sencillo que sacan. Es la misma canción, sólo que con diferente letra y diferentes sonidos. Pero es lo mismo. Se requiere de mucha gracia (y ya de paso, mucho valor) para hacernos bailar con la misma canción como si fuese una nueva ¿Somos tontos? Para nada. Con esta constante repetición de sí mismos, el chip caliente sólo nos demuestra una cosa: el baile no debe pensarse, sólo debe sentirse. Sólo de esta manera estaremos listos para la pista de baile. Y fuera de toda crítica, ésta es en verdad una gran canción para la pista, si no me creen, pónganse una noche a mezclar y cuando se den cuenta de que no tienen tiempo para cambiar de canción, ajustarla y mezclar, pongan de putazo ésta y verán lo bien que funciona. Nadie se queja.
146. Isobel Campbell & Mark Lanegan · The flame that burns
Sunday at devil dirt / 2008
¿Está mal que me guste el country? Es en serio: no soy gringo y mucho menos sureño, sin embargo, hay algo en el country que me fascina: será la melancolía de sus guitarras, la mezcla de las voces o el bajo perversamente divertido, pero me encanta. Pero pensándolo bien, la ex Belle & Sebastian Isobell Campbell es terriblemente escocesa, y aún así, logró colaborar en un disco de country con un hombre inevitablemente estadounidense: Mark Lanegan. Juntos, en esta suerte de Lee Hazelwood y Nancy Sinatra del siglo XXI crean atmósferas cálidas en las que una escondida tensión nos dice que el diablo puede estar rondando cerca. Ya sea que quiera arrastrarnos con él, o que simplemente está muy solo y necesita compañía. Justo así se sienten los doce cortes de este álbum y más esta canción, en la que el diablo, borracho y solo, nos dice que nos cuidemos del amor, esa vieja llama que, sabemos, nos va a quemar.
147. Manic Street Preachers · Umbrella
NME Awards Compilation / 2008
En 2008 perdí a uno de mis mejores amigos, justo cuando iba camino al hospital a ver a los que habían sobrevivido, se puso esta versión, que logró demostrarme la grandeza de su letra y su melodía. Logra lo que pocas: retratar de una forma desconcertantemente pura la honestidad de los amigos. No es cursi, no es críptica. Tan dura y directa como una auténtica promesa para la eternidad (y, si cabe mencionarlo, uno de los estribillos más pegadizos de este siglo).
Third / 2008
Portishead reconstruyó la música y la volvió a armar durante los noventa con tan sólo dos discos. Once años después, se dan el mismo lujo. Beth Gibbons no escibe letras de canciones: hace poesía. Con su voz en un infinito loop y sintetizadores sobre naturales, elevan esta poesía a otro nivel. La canción entre Gerar y yo era Good bye horses, que ante los eventos de 2008 adquirió un significado completamente nuevo. En muchas culturas, los caballos blancos representan el carro de fuego o el fin de los tiempos. Un fin en paz, tranquilo, que nos llevará a un mejor lugar. Con esta idea, tanto Good bye horses de Q Lazzarus como The Rip cobran un sentido aún más profundo. Al igual que Beth Gibbons, cuando llegue el momento, quiero que los caballos blancos me lleven lejos.
149. Santogold · L.E.S. Artistes
Santogold / 2008
Antes de cambiar la o por la i, Santogold se dio a conocer ante el mundo con el manifiesto personal de todo artista: Espero que todo aquello que he sacrificado valga la pena y me paro aquí por todas las cosas en las que creo. Así como se requiere de mucho valor para cumplir esta sentencia, se requiere también de mucho para decirlo. No es fácil, pero alguien tenía que decirlo. Y ella lo hizo. Esto es lo que hacemos, esto es en lo que creemos y no nos vamos a mover hasta que lo veamos realizado.
150. The Ting Tings · Great DJ
We started nothing / 2008
Los Ting Tings llegaron justo como su música: el golpe directo, exacto y repetitivo que necesitábamos. Esta canción llegaría a mí a finales de 2008 como una premonición para lo que me esperaba en 2009: Djrear hasta morir. Quién lo iba a decir.































































