La mañana del primero de febrero, el transbordador espacial Columbia se desintegraba en el cielo al entrar a la atmósfera terrestre. Era 2003 y el año había empezado en miércoles. Dos semanas después, al menos unos diez millones de personas protestarán en 600 ciudades del mundo contra la guerra en Irak. Once días después, en Hanoi, Vietnam, un empresario estadounidense es internado con una enfermedad desconocida y, al parecer, altamente contagiosa. El doctor y el paciente morirán al poco tiempo de esta enfermedad.
Casi dos semanas después, el 12 de marzo, mientras el primer ministro de Serbia, Zoran Dindic es asesinado en Belgrado, la Organización Mundial de la Salud advierte de un nuevo virus: la gripe aviar. Justo una semana después, el 20 de marzo, comienza la invasión a Irak. Buscaban armas.
En abril, se ha secuenciado ya el 99% del genoma humano. Prometea y Dewey se convertirán en el primer caballo y venado, respectivamente, en ser clonados.
Martha Stewart –sí, la mismísima- entra a prisión, mientras que Shwarzenegger se convierte en gobernador de California. China enviará su primera misión “humana” al espacio y el Concorde hará su último vuelo comercial, dando fin a la era de los viajes supersónicos.
Puebla aparece en el mapa global al producir el último Volkswagen tipo Sedán en su planta automotriz. Mientras en el mundo, el matrimonio entre personas del mismo sexo se legaliza o leyes consideradas homófonas son retiradas, en nuestro país el partido México Posible, liderado por Patricia Mercado hace su aparición como una de las promesas de la izquierda mexicana.
En la música, Pete Townshend de The Who es arrestado al encontrar pornografíaa infantil en su computadora. El legendario productor Phil Spector es arrestado también, tras asesinar a la actriz Lana Clarkson.
El pop hará su statement de quién es quién, con Madonna besando a Britney Spears y Christina Aguilera en los MTV Video Music Awards y Michael Jackson siendo arrestado por supuesto abuso de menores. Beyoncé decidirá ir en solitario con una de las mejores canciones de la década según Rolling Stone y Piitchfork, entre otros: Crazy in love, que habría arrasado en los Grammys de no ser por una nueva cantautora llamada Norah Jones.
El año en que empezamos tantas cosas: una invasión, un virus, un partido, una carrera en solitario o, por mi parte, una carrera “profesional” (fue el año en el que entré a la universidad) y un romance que me duraría bastante.
Para estas épocas, el electro, el Glam y el rock –que a veces los meto en cajones distintos-, me tenían completamente enloquecido. Y yo quería consumirlo todo. Goldfrapp, Ladytron, las Chick son Speed y Felix da Housecat me tenían rondando por la electrónica; Placebo sacó el que para mí es su álbum definitivo, haciéndome llegar a la conclusión de que quería cantar.
Ah, y fue el año en el que tras tener mis tres primeras presentaciones en un escenario, haciendo sólo performance, compuse una canción llamada Velvet Boy que, sin darme cuenta, empezaría a ser mi nuevo nombre.
2003: el año en que empezamos.
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Cocktail / 2003
El pop mexicano pareciera estar peleado con las buenas letras. Generalmente es difícil encontrar temas que no caigan en la obviedad de los hechos: cosas como “no puedo dejarte de amar”, “cuando estás conmigo”, “el corazón no piensa”, “no sabes cuánto te extrañé” llenan el imaginario popular de lugares comunes. Cuando Belanova salió, era de los pocos grupos que no caían en la simpleza del lenguaje, sino en la sencillez, y ésta es la mayor gracia de Tus ojos (que, lamentablemente, aminoraría con los siguientes discos). Cocktail aún mantiene los bajeos y sintetizadores que demuestran que Belanova había iniciado en una línea más loungera y con mayores intensiones –vamos, samplean a Los amantes del Círculo Polar-, con algunos temas electro pop, como éste. Considero que, al ver el éxito que Tus ojos tuvo, la disquera les habrá pedido ir más sobre esa línea, no sé. Pero luego vino Dulce beat –con uno de los nombres menos originales de la historia- que incluía buenos temas. Y, finalmente, Fantasía Pop –uno de los nombres aún menos originales de la historia dentro de los nombres menos originales de la historia-, en donde sí ya no encontré mucho que salvar. Lo bueno es que siempre podremos recurrir a este disco, en el que la sencillez aún sonaba en Tus ojos y que muchos, cuando nos poníamos cursis, llegamos a dedicar, aunque la otra persona lo detestase.
51. Black box recorder · These are the things
Passionoia / 2003
¿Qué es lo que nos une a nuestra gente más cercana, a los que más queremos? A veces se nos olvida que lo más insignificante construye lo más profundo. Sarah Nixey, que siempre nos habla, se encarga de recordarnos en esta canción las cosas ínfimas que nos mantienen unidos, lo hace contenida y apasionada, como si estas cosas que nos unen a los otros fuesen una rendición; todo esto, con un electro pop que se antoja noventero. En una década tan convulsa como esta –a nivel mundial y personal- es bueno tener a alguien que nos lo recuerde. Con ésta se cerraron los capítulos del 2007.
The curse of Blondie / 2003
La maldición de Blondie fue sacar un disco tan malo. La mía, este tema que se convirtió en mi canción de 2003, el año con dos de los giros más importantes de mi vida: la universidad y el inicio de la relación más larga que he tenido –así como la más intensa-. Con una línea que abre el escenario cósmico (“satellites are falling down tonight”), Debbie Harry nos demuestra que a los sesenta se puede seguir rockeando y nos habla de un primer encuentro explosivo que al final llevará a una verdad terriblemente triste: los chicos buenos nunca ganan. Durante los siete años siguientes que viví con esta canción, chico a chico, comprobé que Debbie tenía razón. La maldición se extendió al no saber si yo era un buen chico o no. Qué pena por mí.
53. Chicks on Speed · We don’t play guitars (feat. Peaches)
99 Cents / 2003
¡Por fin! Alguien que no tocaba la guitarra y hacia música se atrevía a confesarlo. Y con qué orgullo. La irreverencia de las Chicks on Speed era envidiable y con el tiempo –afortunadamente- contagiosa. Yo no creía que se pudiera ser tan estúpidamente inteligente en una canción ¡Pero era posible! Es más, yo no creía que se pudiese ser tan inteligentemente estúpido en la vida, pero afortunadamente –sí, estoy consciente de que llevo ya tres adverbios en un párrafo-, lo era. Además, a We don’t play guitars le debemos mi amor al electro y al head banging. Por favor, querido lector, mientras lee esto y escucha la canción en el feo reproductor que he puesto, intente hacerlo, es extremadamente liberador, incluso cuando se aparece Peaches para decirnos que ella sí toca la guitarra y lo ama.
54. David Bowie · New killer star
Reality / 2003
El último álbum de Bowie que tenemos hasta ahora tuvo como primer sencillo una canción con lo mejor de él: guitarras que enganchan, ritmo para la pista de baile e incitaciones al mismo (“let’s face the music and dance”), su voz en los tonos más místicos y una letra que sólo él –y es posible que ni siquiera- sabe de qué trata. Reality implica una reflexión acerca de nuestra percepción de la realidad, ya sea después de los ataques terroristas que marcaron el mundo, tras ver cuánto hemos envejecido o al notar toda la gente que nos ha dejado. Durante 2003 no paraba de escuchar este disco, pues para mí era el primero que se editaba tras mi fiebre Bowiesca. Una leyenda viva me demostraba por qué había adquirido ese estatus. Sólo espero que no sea el último de esta leyenda, y de ser así, se irá con un gran disco.
55. Goldfrapp · Strict machine (single mix)
Black cherry / 2003
Imágenes psicodélicas, hombres con cabeza de lobo, mujeres desnudas con máscara de conejo y Allison enfundada en rojo con uno de los temas más perfectos que el electro haya dado jamás. Eso era Goldfrapp: una cereza negra, jugosa, exquisita y muy adictiva a la que alguien le había puesto algo, porque quería más y más. Con el Wonderful electric pegado al cerebro, el irresistible bajo del principio y los sintetizadores de máquina del placer, me declaré junkie del electro. Elegí la versión del sencillo porque es todavía más cerda y atascada que la original. Es como comerse la misma cereza pero embarrándose toda la boca, dejando que el jugo se corra por las manos y los brazos. Y pensar que toda esta sensualidad es para hablar de ratas de laboratorio. Goldfrapp me rompió todo con este tema, y a veces creo, que cada día lo disfruto más que el anterior.
Neveroddoreven / 2003
I Monster ha sido uno de los descubrimientos más agradables de la década. Otros maestros del sampleo. En este caso en específico, los ingleses hacen una crítica a las mujeres de mediana edad adictas a la cirugía plástica y otros métodos de “rejuvenecimiento”, sin embargo, en todas las canciones del álbum hay alguna clase de referencia. Como muchos otros músicos que admiro, los I Monster confirman mi teoría del sampleo: samplear es como citar en una investigación. Esto da solidez a nuestra composición y fundamentos. Sin embargo, es fundamental saber cómo y cuándo hacerlo. Un gran disco de electrónica, omitido por muchos críticos.
58. Junior Senior · Move your feet
D-D-D-Don’t don’t stop the beat / 2003
Antes de que Yelle se vistiese de fluo, antes de que Justice bajeara funky y usara voces infantiles o de que LCD Soundsystem le devolviera a las baterías su capacidad para el baile, Junior Senior ya estaba juntando estos ingredientes y más para hacer una de las canciones más bailables –y perfectas- de la década. Inevitablemente alegre, honestamente divertida, el dueto straight/gay nos daba reminiscencias de la buena etapa de Michael Jackson para simplemente bailar y, como reza la letra, “feel united”. Junior Senior –en paz descansen- sabían cómo divertirse y hacer que el Indie se quitara la pena de hacerlo.
59. Justice vs. Simian · We are your friends (Never be alone)
We are your friends / 2003
Quién diría que de un concurso de radio surgiría una de las bandas más esenciales de la electrónica actual. Llegué a esta canción gracias al recopilatorio Back to mine de los Pet shop boys, elegida por Chris Lowe. A veces no sé qué pensar del fenómeno Justice: a ratos pienso que es hype puro, a ratos creo que son los sucesores de Daft Punk. Lo cierto es que la primera vez que escuché ese grito desesperado que me decía que ellos eran mis amigos y que jamás volvería a estar solo, sentía que alguien en algún lugar del mundo –que en este caso resultaba ser Francia- alguien me había entendido. El sintetizador con el que comienza me hizo sentir aquella sensación de vida pasada que ya había comentado y el bajo me metía cada vez más en esa escena. Qué tan poderosa habrá resultado esta canción, que además de catapultar a sus DJs, logró desbandar a la agrupación original y regalarnos Simian Mobile Disco.
Statues / 2003
El quinto y último disco de Moloko es mucho más que sólo eso. Es una pareja quebrándose musicalmente a través de diez tracks. De todos, probablemente el más intenso y doloroso sea Forever More (incluso más que la balada que da título al álbum). Situada justo a la mitad de esta declaración de casi una hora, Forever More nos duele desde el principio, con un bajo asesino que no para en los siete minutos y medio de canción. La letra no podría ser más desoladora, pero tampoco podría ser más congruente, Róisín se pregunta si habrá alguien en el mundo que realmente la ame, pero esta simple pregunta la destroza, porque en el fondo, parece ser que no hay nadie. Por el lado de la música, Mark Brydon se vacía en un electro jazz que llega a un frenético clímax, revienta, explota, como quien decide perderse al realizarse las mismas preguntas. Lo que para una pareja fue su canción de ruptura, para mí ha sido una de las canciones más importantes de esta década, tal vez porque seguido me hago las mismas preguntas de Róisín.
Sleeping with ghosts / 2003
Pocos discos han tenido un impacto tan grande en mí como Sleeping with ghosts. Tras mi fiebre Glam, éste era el disco perfecto –y de hecho, a mi gusto, es a la fecha el mejor disco de la banda-. Para ponerlo en términos sencillos, This picture fue la canción por la que decidí comenzar a cantar. Y se supone que ésta, en realidad va de un fetiche que James Dean tenía.
62. Placebo · Special needs
Sleeping with ghosts / 2003
Yo tenía 17, él tenía 19 y ahora, de vez en cuando, recordamos al otro atascado en medio de su vida, con aquello que alguna vez platicamos, e incluso, nos creímos.
63. Primal Scream feat. Kate Moss · Some velvet morning (Luke Fair radio edit remix)
Dirty Hits / 2003
¿Cómo pudo caber tanta belleza en una canción? Son casi cuatro minutos de éxtasis puro: el piano del principio es delicioso, el bajo/sintetizador es adictivo, el beat fue hecho para caminar la pasarela, las voces se quedan grabadas en el cerebro y las imágenes de la letra son sublimes. Si a esto le sumamos a Kate Moss bailando con un minivestido de seda sobre proyecciones de acuarelas, tenemos una de las imágenes de la década.
Stellastarr* / 2003
Stellastarr* se sentía como la nueva promesa neoyorquina, y aunque si bien no tuvieron el mismo éxito que compañeros como los Strokes o los White Stripes, ellos hicieron su lucha, Así como las bandas anteriores nos hicieron recordar por qué había garage rock, Stellastarr* le recordó al nuevo milenio por qué era importante hacer New Wave: canciones cargadas con la nostalgia del futuro. En este caso, es la ideal para dedicar a alguien que sabemos nunca vamos a olvidar a pesar de que el tiempo o la distancia lo intenten. Al menos a mí me funcionó.
65. The Chemical Brothers feat. The Flaming Lips · The Golden Path
Singles 93-03 / 2003
Elegir una canción de los Chemical para la década no fue fácil. Habiendo sacado en estos últimos diez años joyas como Star Guitar –que estuvo a punto de ser la elegida-, Galvanize, The Test o la poco conocida Close your eyes (que en el ámbito personal, es tal vez la más representativa de los Chemical para mí), me incliné hacia The Golden Path porque musicalmente anunciaba mucho de lo que LCD Soundystem -con toda su genialidad- o The Rapture traerían a la electrónica y el rock. Además, el lector ya se habrá dado cuenta a estas alturas que en la redacción nos inclinamos por canciones que narren batallas personales y caminos a vencer –seguro hay un Miguel Ángel Cornejo dentro del autor-. Hablando de forma un poco más concreta, los Chemical lograron hacer una canción con un groove único que nos llevaba en su recorrido –“Help me, Lord!”- para enmarcar diez años de éxitos. Qué mejor forma de hacerlo que con un éxito nuevo.
Nuit Blance / 2003
Nuit Blanche es el término en francés para “pasar la noche en vela”. La Nuit Blanche de Vive la Fête nos dejó despiertos a varios: no hay un tema en este disco que no me haga bailar. La canción que da título al disco es perfecta para iniciar la fiesta –por algo se autoreferencian en la letra-; Touch pas nos incita a comenzar a mover el bote; con Jaloux reventamos porque simplemente no queda lugar para otra cosa, como si la droga hiciese su efecto; un bajón que nos mete en trance viene con Joyeux; y de nuevo, nos hacen movernos de robóticamente con Mon dieu (y el pegajoso “Bang Bang” de Els); nos nivelamos con Maladie d’un fou y Assez; y llegamos al clímax hipnótico y esquizofrénico: Noir désir. La primera vez que la escuché pensé: “Qué diablos le pasa a esta pobre mujer”; la segunda vez, me reí bastante; pero para la tercera, intentaba gritar con la misma energía y locura de Els Pynno, quien junto con la música de Danny Mommens nos van llevando por esa obsesión que tanto le enoja a la vocalista, que si no la dejamos hacer su berrinche, pega unos gritos terribles y gloriosos. Cuando creemos que la locura terminó, la canción baja de tempo, nos mete en el trance en el que habíamos estado y explotamos de nuevo. Y lo mejor es que no podemos hacer nada, c’est la manie!
67. The White Stripes · Seven nation army
Elephant / 2003
¿Existe un sonido más icónico? Así como los rockeros de los noventa serán recordados por el guitarrazo de Creep de Radiohead, nosotros podremos recordar la primera década del dos mil con esa guitarra convertida en bajo de Jack White. Batería, guitarra y guitarra-convertida-en-bajo hicieron un himno. Cuando sacaron Elephant, Bowie dijo a Rolling Stone que simplemente habían aprendido a jugar con las máquinas que sus abuelos usaban para hacer rock, pero los White Stripes hicieron mucho más que eso: tomaron la esencia del rock, le dieron un par de golpes y riffs y la revivieron para toda una generación.
Fever to tell / 2003
Los Yeah Yeah Yeahs fueron un madrazo total para la música. Karen O era la front-riot girl que había llegado en el momento adecuado a salvar el punk y, con el tiempo, el rock. Pero el madrazo fue también musical: Karen parecía no tener cabida ni cansarse. En treinta minutos grita, gime, dice que tiene una cita con la noche y con su dedo, y prácticamente, hace trizas a quien se le ponga enfrente. Pero una vez que ya nos cansado hasta los huesos, se sienta unos minutos, deja que Nick Zinner entre con una guitarra hipnótica, y entonces nos regala la balda rockera más hermosa que la década pasada vio nacer. Es contenida, pero poderosa, y Karen O no sólo se desnuda, sino que consigue desnudar al escucha y hacerlo sentir más vulnerable que nada con una frase que es como nosotros: simple y común: Wait…they don’t love you like I love you.







