Una canción para mi padre

Busco una canción para mi padre con la que pueda escribir esto. Necesito escribir acerca de él porque hoy lo he visto. Me di cuenta de su presencia a las 8:50 de esta mañana. Ahí estaba, en el reflejo del cristal de la cocina: la camisa de cuadros, los jeans gastados, el cinturón de cuero (que de hecho, solía ser de él) y los tenis sencillos.

Después llego al cabello, que en su momento, fue abundante y revuelto como el mío. Sigo con la nariz. Dicen que a la hora de dibujar a alguien, es en la nariz en la que se nota la personalidad. Concluyo que la de mi padre y la mía son idénticas, sobre todo, después de descubrir que es domingo y me paré a las ocho de la mañana para despertar a alguien a quien quiero mucho. No sólo eso, es domingo, son las ocho de la mañana, me paré para despertar a alguien a quien quiero y ahora le estoy haciendo el desayuno.

Subo las escaleras, entro a la habitación y mi padre le dice a través de mí que se levante, que el desayuno está listo. Un beso en la frente y bajo de nuevo. De vuelta en la cocina, mientras saco un aguacate del refrigerador, me quedo helado ¿En qué momento comencé a transformarme en él? ¿A qué hora dejé de ser un niño? ¿Cuándo se terminaron los 13, los 16, los 21? ¿Cuándo comenzó esto que llaman el mundo real? ¿Por qué comencé a preocuparme por la gente y quererla desinteresadamente? Veo la escena frente a mí y se siente como un maldito día de navidad hace quince años. Lo peor: me gusta (ud.).

Busco una canción para mi padre porque quiero escribir de él. De él, de los padres y de aquel que acabo de perder porque en un ataque de juventud decidió irse sin avisar. Dicen que se escapó con su novia. Busco una canción para mi padre porque quiero hablar de todos los hombres que por mucho que intenten esconderlo con la edad siempre tendrán 24, porque siempre se les olvidará que con la mirada o al sonreír se les cae el disfraz de hombres mayores. Porque nunca vamos a envejecer y tal vez vayamos a vivir para siempre. Busco una canción para mi padre porque hoy he visto mucho de él en mí y desearía que fuera mucho más. Mucho más de él, de Carlos y de todos esos hombres que serán siempre jóvenes aunque el tiempo pase o aunque se vayan.

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