Hay muchas razones, día a día, a cada hora (más cuando trabajas con información) y en cada persona que me hacen llegar a una inevitable conclusión: el mundo en verdad está jodido.
Lo está, basta voltear para afuera y para adentro para darse cuenta. No paro de pensar que posiblemente el mundo estaría mejor si no le metiéramos nosotros tanta mierda, ya saben, su orden natural. Dejémoslo correr en paz, que haga sus cosas. La naturaleza parecía no tener quejas hasta que llegamos nosotros.
Y luego nosotros…día a día me topo con gente tirándole mierda a otra gente, tratando simplemente de incomodar, de molestar…ganas de chingar, pues. Lo veo en todos lados, desde los desconocidos, pasando por mis amigos, está en mi familia, y evidentemente también está en mí. Porque no, yo no creo como mi querido Michael Jackson que podamos heal the world y tomarnos de las manos y todo el we are the world, we are the people. Tanto yo como los personajes que mencioné antes tienen suficiente material para demostrarme que eso no es posible.
Sin embargo, también creo que a veces jodemos de más y nos complicamos las cosas. I’m no fucking buddhist, diría Björk, y yo le contestaría hell yeah! sister. Y es que no sé ustedes, pero no es fácil lidiar con la mierda del mundo y de los otros todos los días, más cuando cargamos con la propia; pero no puedo dejar de pensar que todo mundo tendrá, tendremos, nuestros motivos por andar intentando llenarle de mierda la existencia al prójimo.
No sé cuál sea el método que ustedes usen para sobrevivir al día a día, al cruel cruel world to face on your own que cantan los Gossip, pero a mí hay una idea en particular que me sirve, me ayuda a poner las cosas en perspectiva y a vernos a todos en el mismo nivel: al final del día.
Ésta es una expresión que uso muchísimo. Cualquiera que hable regularmente conmigo se dará cuenta que así es, y es que esa frase suele venir acompañada de otra: Al final del día ¿Qué es lo que realmente importa?
Cuando usted, querido lector, que repasa estas líneas, acaba su día y se acuesta a dormir, cuando estás en tu hora más vulnerable, cuando nadie te está observando y cuando no estamos armados ¿Qué es lo que realmente importa?
Y es que, tal vez en un enorme acto de ingenuidad, creo que al final del día lo único que nos importa a todos es lo mismo. Ni siquiera voy a mencionarlo, porque si no eres capaz de decirlo por ti mismo entonces hay dos opciones: o estás buscando en los lugares equivocados o yo estoy equivocado.
Conozco a mucha gente allá afuera que no es capaz de preguntárselo, conozco a gente que no es capaz de admitirlo y sé que hay muchos más que aparentarán que no importa. Pero la verdad es que a todos hay algo que nos importa al final del día.
Estemos donde estemos, hagamos lo que hagamos, seamos quienes seamos, sólo hay una cosa que importa al final del día, y cuando llegue esa hora, probablemente nos demos cuenta de que toda la mierda y las complicaciones no son necesarias.
Si no son capaces de darse cuenta de esto, lo siento por ustedes. Porque ante la negativa de darse cuenta de las cosas que verdaderamente importan sólo pueden venir la tristeza, la lástima y, más importante aún, la compasión. Las dos primeras no se las deseo a nadie, la tercera es más importante y es algo que, aunque yo no sea fucking buddhist deberíamos practicar más.
Revolcarse en la mierda no ayuda mucho la verdad, no es sano y ni siquiera es productivo. Comprender al otro, eso sí es un ejercicio cabrón y no cualquiera lo puede hacer. Claro, es mucho más fácil la primera, y por ende, la salida de mucha gente que conozco. Desde hace tiempo los he visto, tratando de rasgar de una manera u otra la realidad de la gente que los rodea, de sí mismos, de mi gente e incluso la mía. Desde hace tiempo quería decir esto. Y de toda esa gente me pongo a pensar: al final del día ¿Qué es lo que les importa? ¿Realmente? No shit here ¿Qué es lo que les importa?
Insisto, si son capaces de contestarlo entonces vamos por buen camino. Si no…pues bien, ya cada quien decidirá.
Y aquí es ese momento del día donde recuerdo a Valentine, el personaje de Iréne Jacob en Rouge, uno de los personajes y una de mis películas favoritas. Hay una escena en la que el juez le pregunta a Valentine, tras descubrir que él espía la vida de sus vecinos, si no le provoca asco, por lo que hace. Y ella dice que no, que por él sólo puede sentir pitié. La traducción más cercana sería compasión, pero no estoy del todo seguro que sea la más adecuada.
Porque intuyo que ahí va incluido algo de lástima y algo de tristeza, como mencionaba hace unos párrafos.
Lamento decirle a toda la gente que gusta de joder al prójimo que justo eso es lo único que puedo sentir por ellos: pitié. Y justo por eso hago esto. Si están leyendo esto, es porque siguieron las migajas y llegaron hasta aquí, uno de mis clásicos experimentos. Si no llegaron acá, es porque probablemente no les interese.
Si llegaron hasta aquí es porque hay algo en todos estos párrafos que les importa, algo que les hizo ruido. Si llegaron hasta aquí lo único que me importa es que se pregunten: Al final del día ¿Qué es lo que realmente importa?
Si se dan cuenta hay mucho espacio para comentarios, piénsenlo y, si desean, escríbanlo. Lo recomiendo, porque estoy seguro de que si muchos lo escriben se darán cuenta de que al final del día lo que realmente nos importa es lo mismo.
Espero sus respuestas.
TE AMO AMIGO!
Esta noche, particularmente esta noche en la que me siento más vulnerable que otros días, con deseos intensos de llorar y una jodida coraza que me cuesta quitar, con una gran necesidad de mostrarme desnudo y recibir una mano que, de alguna manera, la encuentro en tus líneas.
Me caga caminar y toparse con gente culera. Inmediatamente pienso ¿por qué diablos son así?. Entonces, reacciono y (de)muestro lo culero que soy. Sigo mi camino y entonces, claro, siento lástima por mí, por reaccionar de una manera igual de jodida e intento justificarme creyendo que es la misma presión social la que te orilla a ser así. Me siento mal, pero no me regodeo en la autocompasión, solo intento cambiar mi reacción.
Comparto la idea de que el mundo está jodido por nosotros mismos. Cuando comprendí que nunca nos tomaríamos de la mano ni cantaríamos “canciones de libertad” me ahogaba en llanto; no sé cuál sea la fórmula exacta para cambiarlo, pero creo que una migaja de ese camino es la empatía. ¿Y cómo lograrla en una sociedad tan psicópata?, ¿cómo llegar a serlo cuando vivimos en una época tan bipolar?… no lo sé.
Antes de dormir pienso en el daño que hice y las secuelas que dejé en aquellas personas que, a lo largo del día, herí por mis reacciones, y que, a su vez, generarán más negatividad por aquellas esporas que les dí (el que no las haya aceptado, es porque de verdad es inteligente) y entonces me imagino un daño universal. Así que entonces ofrezco disculpas e intento estar más alerta, pero el día siguiente descubro otros puntos negativos… en fin, no encuentro el fin.
Así que, a tí, a tí Velvet. Te ofrezco una disculpa por haberte hecho daño. Te hayas dado cuenta o no, lo hice.