Posted in enero 2012

Mejor de lo que esperaba

Hoy fue ese día en el que todos la pudimos escuchar completa por primera vez. Y sí, fue justo lo que esperábamos. Fue la noche en la que algunos enloquecieron por ella, en la que unas juraron que con esto harían el amor, en la que me pediste que te dijera que eras mi himno nacional y yo no pude negar que sostenías mi mano y otras cosas.

Ésta fue la noche en que muchos nos fuimos a las carreras, en la que sonó ese bajo de Angelo Badalamentti, la de la tristeza del verano y en la que aceptamos que sí, el paraíso era matar zombies.

Sí que era mejor de lo que me lo esperaba.

Días de hervor

Vaya día caótico el de hoy. Con esta caída de Megaupload, pareciera que acaban de asesinar al archiduque Francisco Fernando del Internet. Y todo ha comenzado a hervir. Yo he vivido mi propio hervidero particular: entre hacer el debido reporte de este suceso, mis actividades cotidianas en los blogs, las listas de Masturbación Musical y sus cosas diarias, así como ese extraño desasosiego en el que todo este asunto de SOPA y PIPA me tiene metido, pues sí, la verdad es que también me siento hervido.

Hoy fue uno de esos ya clásicos días que debo pasar al menos una vez a la semana 15 horas con el culo pegado al asiento construyendo mis pequeña matrix desde aquí. No me quejo, si esto es lo que me gusta (y, además, si mis planes sale como espero). Pero la verdad es que cuando se pasa tanto tiempo trabajando entre la virtualidad y la realidad, la vida adquiere una consistencia un tanto gelatinosa que es resultado del constante paso de los solidos de la realidad a los pixeles. Y pues sí, cuando llevo todo el día en este intermedio, termino como gelatina. Ahora súmenle eso al hervidero que mencioné antes y entenderán que en este instante estoy completamente líquido.

Pero no se preocupen, mañana recuperaré mi consistencia. Y es que a pesar de que no lo he puesto por aquí -cosa que debí haber hecho-, mañana hago por la noche una de esas cosas que tanto disfruto: mañana, Chucho y yo tocamos en el Barfly en Cholula. Dejo abajo la información.

Haremos una noche de disco, nu disco, italo (¡Sí, italo!), mi amado electro y algo de tecno. Los dos llevamos ya tiempo queriendo entrarle al italo, el año pasado nos fuimos mucho con el Garage House, anduvimos muy Chicago. Ahora, además de paninaros queremos ponernos más Detroit. Y pues, eso será parte de lo que vean mañana, que supone ser el inicio de una serie de fiestas más enfocadas a cada género.

Además, estoy haciendo otra cosa que me emociona mucho. No entraré mucho en detalle, porque creo que eso merece otro post, pero me limitaré a decir que hace unas semanas descubrimos un CD con grabaciones viejas mías, canciones que hice entre 2001 y 2003 que nunca han visto la luz. De hecho, esas grabaciones las encontramos poco antes del concierto con Yelle y nos vimos muy tentados a incluir algo o alguna de ellas en la presentación, pero tanto Chucho como yo consideramos que esas canciones merecían más tiempo. Quiero hacer algo especial con ellas, así que en los siguientes días es posible que se encuentren con el yo de hace siete años.

Pero es justo cuando me estoy encaminando con este tipo de cosas, con los proyectos que tengo para mi música y mis blogs, que de repente me acuerdo que un grupo de ancianos gringos que en su vida han tocado una computadora y que mucho menos han sido tocados alguna vez por esa magia que llamamos música que, en menos de una semana, decidirán sin ton ni son el destino de miles de millones de personas a través de dos decisiones, que un principio, parecen un tanto inocuas.

¿Cómo compartir cuando sea ilegal compartir? ¿Qué no se trata acaso de eso tanto el internet como la música? ¿Compartir?

Con la caída de Megaupload fue inevitable que pensara en el asesinato de Francisco Fernando: un suceso impactante y un tanto pequeño (limitado sea tal vez la palabra más adecuada) que acabó desencadenando (oh sí) una serie de eventos desafortunados.

Todas estas ideas y el estrés cotidiano me dejaron, como mencioné previamente, hervido, líquido. Es por eso que en esta hora del día he decidido recurrir a ese bálsamo que siempre me calma por las noches y me serena: Zbigniew Preisner. La música del paraíso.

Hace unos meses pude conseguir, por fin, Silence, Night and Dreams (2007), una de las pocas piezas del polaco que faltaban en mi colección. Mi habitual descuido, hizo que me olvidara que tenía ese álbum, y fue hasta hace unas noches de insomnio, que lo descubrí y que recordé que Teresa Salguiero participa también en él. En efecto, queridos lectores: una combinación de ensueño y, seguramente, el sonido que la gente del paraíso imagina pertenece al paraíso.

Fue cuestión de darle play para que las 14 horas de trabajo, los problemas del mundo y ese hervor que nos está quemando a todos, se cristalizaran con la voz de Salgueiro y la música de Preisnier.

Sí, queridos lectores, el mundo puede detenerse por unos minutos, cuando ustedes quierean y como ustedes quieran, que para eso se hicieron estas cosas. Si hay una guerra cultivándose por ahí, más nos vale estar serenos.

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Dinero

Él dijo que quería comprarme algo, pero no tenía dinero. Después yo descubrí que quería comprarte algo, pero tampoco tenía dinero.

Cambiemos el automóvil, cambiemos las armas, vayámonos al oeste y trabajemos esto juntos.

Y en el camino, si somos lo suficientemente afortunados, podremos matar zombies.

Tumblrs y Bloggers

Chucho inauguró por fin hoy su Tumblr. El sitio es en verdad bonito y es justo lo que él necesita: un espacio práctico donde pueda publicar de forma sencilla todas aquellas cosas tan maravillosas que debe compartir con el resto del mundo. Cuando vi el espacio y la plataforma, evidentemente me sentí seducido a abrir el mío: sería una especie de renovar mi “escribir por placer” (como diría RosaElena) que tan vejado se ha visto en los últimos meses al ser editor de otros tres blogs.

Este post que escribo ahora lo he traído en mente desde hace mucho tiempo. Y es que ha sido mucha la gente que me ha recordado que una de las cosas que debo hacer es escribir por placer que entre los evidentes y eternos propósitos de año nuevo está no descuidar este sitio. Como ya es costumbre en mí, olvidé por completo su aniversario. Hace tan sólo unas semanas Los días intensos cumplió seis años en línea y no hice ninguna mención al respecto, como es también costumbre.

Pero volvamos al tema central del asunto: Tumblr y los blogs ¿Debo abrir un Tumblr? ¿En verdad necesito un espacio más de expresión cuando ya tengo tres redes sociales, dos blogs de política, uno de música y uno personal? ¿Es necesario abrir otro sitio en el que le muestre al mundo lo que opino y lo que pienso cuando llevo meses teniendo descuidado el sitio que ya tenía pensado para eso?

Fue justo en medio de esta reflexión que me di cuenta que habemos dos tipos de personas: los que están hechos para Tumblr y los vejestorios que aún creemos en los blogs.

Yo soy uno de esos segundos. Y que quede claro: en ningún momento digo que uno sea mejor que otro, simplemente, son dos formatos distintos que pueden embonar bastante bien, como el caballero que menciono al principio y yo. Hay gente que es práctica y requiere espacios sencillos, así como habemos personas complicadas que no somos capaces de sintetizar en una imagen o una frase todo lo que tenemos que decir. Pero al fin y al cabo, los dos necesitamos expresarnos.

Además, es un hecho que la rutina en la que he entrado últimamente ha hecho que poco a poco me vaya aislando y dejando privadas muchas cosas. Me gusta, me gusta mucho ser privado; pero también sé que este espacio me ayuda para algo, a mí, y a algunas personas que veo que me siguen.

Así que, como siempre y con mi eterna promesa, procuraré ponerle más atención a este espacio. Pero eso sí, dándole siempre algo significativo. No creo que les sirva de mucho saber que ahora estoy enganchado con Community, atorado terminando las listas de Masturbación Musical y preparando tres mixtapes. O tal vez sí, no lo sé.

Lo que sí sé es que soy de esos complejos que requiere de una caja de 20 líneas para poner qué es lo que está pasando. Antes solía funcionarnos bastante bien (y cuando hablo en plural, las que me están leyendo saben a quiénes me refiero). No veo por qué ahora no.

Me sorprende la masificación de la auto exposición que el internet ha sufrido en los últimos años, por lo que no me verán poniendo fotos de Instagram de cada amanecer o taza de café que vea, subiendo imágenes de memes de Internet, gifs chistosos o fotografías pretenciosas de moda. Quien quiera leer este blog, tendrá que hacerlo con el peso de las letras y de algo concreto que quiero decir, no meros simbolismos al aire. A la antigüita, pues.

Lo siento, tal vez esa sea las diferencias entre Tumblrs y Bloggers. Y lo siento, tal vez a la larga, me vean abriendo mi propio Tumblr.

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