El negocio del abarrote

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He decidido abrir una tienda de abarrotes. O al menos, eso he sentido las últimas semanas, que he estado tan ausente de aquí, de mí mismo. Toda esta idea viene de una frase que Rosa Elena siempre me dice citando a su prima Paloma: “Así es el negocio del abarrote…a veces se gana, a veces se pierde”. Y es muy cierto.

En este breve tiempo en la industria abarrotera del entretenimiento, he aprendido unas cuantas lecciones:

1. La masturbación resulta muchísimo más placentera que la probabilidad y la prospectación: El resultado de los tres últimos eventos que he tenido ha sido proporcionalmente opuesto (por no decir diametralmente) a lo que me esperaba. El primero, que auguraba ser una noche agitada y que brindaría la ansiada estabilidad económica sufrió una súbita y misteriosa cancelación que, en vez de dejarme con el extra económico que había prospectado, redujo mi sueldo de ese fin de semana a la mitad; el segundo, que apuntaba a ser un desastre en asistencia, se llenó repentinamente de desconocidos ansiosos de baile ¿el resultado? un misterioso pago bastante menor al prometido. Y el tercero, que se anunciaba como una histórica fiesta llena de gente, resultó ser un íntimo DJ Set entre amigos al que asistieron 17 personas, de las cuales, sólo dos eran ajenos a los DJs.

Conclusión: No te neurotices pensando en tu evento: mastúrbate y deja que todas las preocupaciones se expulsen.

2. No hay estadística confiable para los eventos de Facebook: A Danette le causa mucha gracia mi teoría de que, de los eventos que se publican en Facebook, sólo es seguro el 10% de los que confirmaron su asistencia p.ej. si tenemos 3000 confirmados es seguro que habrá unas 300 personas en nuestro evento. Si hay 189 asistentes “seguros”, serán en realidad 18.9 personas (los estados alterados pueden llegar a quitar porcentajes de humanidad). Toda esta teoría que había tardado años en desarrollar quedó colocada en el librero junto al Manual de Carreño (que, por cierto, sí tengo uno) por su bonito grado de utilidad inútil.

Conclusión: Haz tu evento, prepara bien tu fiesta, promuévela en todos los blogs del hype y hasta en la web oficial de Pat Robertson (http://www.patrobertson.com), no te neurotices y, después, mastúrbate.

3. Marketing for dummies: Usa toda estrategia que creas efectiva en pos de hacer de tu evento algo exitoso, ya que, seguramente, no tienes idea alguna ni del negocio del abarrote ni del de la administración, particularmente porque tus amigos que estudiaron eso deciden desaparecer en el momento más conveniente (sí, estoy hablando de ti, Yahir Zavaleta). En mi caso, decidí postear el evento de perfil en perfil en Facebook cual vendedor que va de puerta en puerta ofreciendo algún milagro de infomercial. De hecho, promueve tu evento cual milagro de infomercial (con todo y promoción de “los próximos cinco minutos”, que en el caso de los eventos y las fiestas son las famosas preventas). Twittéalo como enfermo. Ruégale a tus amigos que loe retweeteen por ti (hay grandes amigos que sin pedírselo lo hacen). Y si tienes la oportunidad, anúncialo en la web oficial de Pat Robertson.

Conclusión: Desconfía de tus amigos administradores, ve muchos infomerciales para aprender algo, esclavízate de Facebook y Twitter y, por lo que más quieras, consigue anunciarte con Pat Robertson. Después de eso, mastúrbate.

4. Los ciber cafés deberían estar prohibidos a nivel constitucional: La semana pasada fui a Querétaro a resolver una serie de eventos pendientes (a.k.a. ver si puedo armar una minigira por el Bajío) con la excusa de que no había visto a mis padres en dos meses. Si los pobres habían tenido que soportar mi neurosis derivada de la floja respuesta virtual a las fiestas que estaba organizando, la duda de “¿Por qué no abortamos al niño cuando aún estábamos a tiempo?” seguramente resurgió en su cabeza cuando descubrí que había dejado el cargador de mi laptop en DF e hice un drama de epopeya. La solución inmediata fue dejar al nene en un ciber que, seguramente, está en el top 5 de los peores cibercafés del Estado: la computadora parecía sufrir un caso de “Windows XP con nostalgia crónica  del prehistórico Windows 3.5”, pues iba a la velocidad de un basurero con llantas; la silla, parecía haber sobrevivido a tres tías ex vendedoras de Jafra, dos abuelas y dos tíos borrachos de los últimos bautizos y bodas de la familia propietaria del ciber. Hace unos minutos me confirmaron que el ciber en cuestión está buscando entrar en el top nacional.

Con todo y eso, tuve que enviar correos a niveles dignos de mi amigo Ricardo, postear mi eventos, escribir a bloggers que no tienen ni idea de quien soy, a mi diseñador gráfico y, lo peor del caso, no pude abrir mis páginas preferidas de porno (no en un XP con complejo de 3.5). Tardé tres horas y media en hacer algo que podría haberse resulto en la mitad de tiempo.

Conclusión: La situación de Guantánamo, en algunas favelas, y en las cárceles y cibercafés de este país es simplemente inhumana. Es inminente que la ONU, Amnistía Internacional o algún otro organismo haga algo para detener estas infamias inmediatamente. No es posible no poder anunciar tu evento con Pat Robertson y/o masturbarte.

5. Desconfía absolutamente de la virtualidad: Así de simple: si un blogger no te conoce, no le importa tu evento y no lo postea. Punto.

Conclusión: El trabajo de campo en fiestas, reuniones, borracheras, aperturas de galerías, pasarelas, premieres y desplantes hipsters, es absolutamente necesario. You like it or not.

6. El correo electrónico tiene voluntad propia:

V. Boy: Hola, qué tal, soy Arturo Loría o Velvet Boy…

– Dueño de bar X/Booker Y/Productor de evento Z: Ah sí, carnal ¿Cómo estás?

– V. Boy: Bien gracias…oye, te llamo porque hace dos semanas te mandé un correo electrónico para ver si organizábamos algo en tu “X/Y/Z”, quería saber si habías tenido la oportunidad de leerlo, de escuchar el Mixtape que te mandé y, pues, ver si es posible armar algo…

Dueño de bar X/Booker Y/Productor de evento Z: Ah chinga…¿Seguro que me lo mandaste a mí? ¿A ________@_______? Porque no, no tengo nada, no me llegó nada…

V. Boy: Ah, qué raro…de hecho copié la dirección de su página web y me mandé el correo con copia a mí mismo…

– Dueño de bar X/Booker Y/Productor de evento Z: Tsss…mira, te paso de todas maneras mi dirección de nuevo, para que la tengas bien, escríbeme ahí y hablamos…

– V. Boy: ¿Seguro? Digo, estoy casi seguro que ya está en tu correo, es la segunda vez que lo mando…

Dueño de bar X/Booker Y/Productor de evento Z: Sí, sí, tú mándalo…

Conclusión: En el mundo de la música, el correo electrónico es un ente superior a todos nosotros, con voluntad propia y con un libre albdedrío muy específico.

7. Paciencia y constancia: Ante todo lo anterior, no queda de otra más que aprender a ser paciente como una canción de Belle & Sebastian y estar chingando como niño de ocho años.

8. Las propuestas de eventos y/o fiestas son como un photoshoot: De doscientas fotos que tiras, sólo dos quedan.

9. Siempre confía en tus amigos: Serán los únicos que estén ahí. Y si te hacen sentir como un idiota, sabes que es por tu propio bien.

10. Ten un romance a distancia del que no tengas idea alguna hacia dónde te está llevando o hacia dónde irá: En este último mes lleno de humillaciones, falto de dinero, repleto de ansiedad y con cara de Jerry McGuire, es lo que me ha dado fuerzas para seguir como se debe en este negocio: ciegamente, con tu pasión en el estómago y los testículos, con mucho valor y con ganas de hacerlo todo.

Conclusión: No le pongas etiqueta, nombre o cualquier adjetivo que formalice a esa situación: déjala fluir y, con suerte, Pat Robertson dejará de aparecer en tu cabeza y la masturbación dejará de ser una constante en tu vida. Porque el amor, la música, las pasiones y la vida son, como diría Rosa Elena citando a paloma, como el negocio del abarrote, a veces se gana y a veces se pierde.

Lo importante es levantarse cada mañana, abrir el changarro, trabajarlo y dejar que nos lleve sobre ese rumbo hacia ninguna parte.


Un comentario en “El negocio del abarrote

  1. Jajajaja. Creo que lo más apropiado es decir que un artista hace lo que hace, “por puro amor al arte”. Pero claro que cuando se hace profesionalmente, lo deseable es que la gente pague lo que es debido.

    Aunque coincido contigo en estos momentos: Creo que nada hay más reconfortante que una bueeeena chaqueta… cuando hace frío, y estoy solito… jajaaaaaj.

    Saludos, abrazos, besos y suerte con el changarrito, que el Gobierno Federal te puede dar algún microcrédito, jojoj (La esperanza muere al último, ¿no? En una de esas, realmente te lo dan :P)

    –Arminius

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