Nos veremos pronto

Estándar

No lo había anunciado por aquí o por otro medio a pesar de que tal vez tenía que hacerlo. Pero lo cierto es que estaba muy nervioso. Desde enero o febrero de este año me habían dicho que, posiblemente, para octubre o noviembre de este año traerían a Yelle y que, si quería, podría tocar con ellos. Fue durante el verano que me lo confirmaron: el 16 de noviembre se armaría el concierto.

– Pero no queremos un DJ Set, queremos que sea Live Act….queremos volverte a ver en un escenario, como en los viejos tiempos.

Me hubiera visto muy estúpido y no estaría escribiendo este post si no hubiera dicho que sí. Así que lo hice, acepté. La última vez que había tocado de esta manera fue en 2008, un año de muchos cambios para mí y un momento ciertamente difícil, en el que no sólo estaba seguro de si quería seguir llevando adelante a Velvet Boy, mas bien, no estaba seguro de si quería seguir siéndolo.

A pesar de haber cantado un par de veces en los últimos años, no había hecho gran cosa por mi proyecto musical, y la última vez que realmente toqué fue ésta:

Sí, ese soy yo disfrazado de Bowie en mi despedida de Puebla: The Sodom & Gomorrah Show. Y en el escenario me acompañan, de izquierda a derecha, mi querido Dave, quien ahora es ultra famoso y está de gira con Renoh; en la batería Omar y, finalmente, en la guitarra, Yush, quien según tengo entendido anda por algún lado del mundo.

Aquella fue la última vez que realmente toqué (sí, sé que después de esa hubo varias ocasiones, pero ninguna como ésta) y ocurrió un 15 de agosto de 2008. Para ese entonces estaba cansado de la música, de mi vida en Puebla y de una serie de eventos desafortunados que, si leen los archivos de esos años y esas fechas, comprenderán.

Pese a lo que se diga, aquel fue un gran concierto y una gran fiesta. Como siempre he dicho, soy el chico más afortunado del planeta y tenía una gran banda, tres chicos con gran disposición y buenos músicos. A pesar de estar a mediados de agosto hicimos una fiesta de disfraces con el nombre de una canción de mis amados Pet Shop Boys y el sitio se llenó, era el antiguo Anónimo, sitios como ese ya no hay.

En fin, la cosa es que estaba en uno de esos momentos de transición que le agitan todo en la vida a uno y, ciertamente, creo que en ese momento tenía muy poco tiempo para la música. Me despedí de Puebla, me fui al DF y decidí cerrar la puerta de la música y aventar la llave a un sitio en el que no la pudiera encontrar.

Error.

Por mucho que me haya quejado de la música y de lo pesado que podía ser tratar de llevar una vida y, además, tratar de llevar una vida de músico, no pude. Lo que ocurrió los meses siguientes fue que atravesé una de las depresiones más grandes y extrañas de toda mi vida. Ver figura 2:

Eso que ven arriba soy yo tratando de dármelas de oficinista y de vivir una vida “normal”, sin presentaciones, música y/o DJ Sets. Puedo decir con toda franqueza que el periodo ocurrido entre agosto de 2008 y enero de 2009 fue, simplemente, agónico.

De repente, los micrófonos, sintetizadores y CD’s se habían cambiado por facturas, cheques y correos electrónicos. Y eso que ven arriba, soy yo en un momento libre de oficina, no sabiendo qué hacer.

El punto es que, como ya dije, soy el chico más afortunado del planeta, y tengo la suerte de que la música siempre me anda persiguiendo así como de tener amigos que saben realmente lo que me gusta y quien soy. Así que en enero de 2009, recibí una llamada de mi querida Agnes, diciendo que abrirían un nuevo bar en Cholula y que querían escucharme, pero no precisamente como cantando, sino como DJ.

Para quien no lo sepa, empecé a presentarme en vivo y como DJ casi al mismo tiempo, sólo que en ese momento, me empezaron a llamar más para tocar que para hacer DJ Sets. Quemé mis discos, preparé mi set, y un 16 de enero de 2009 hice mi primer DJ Set en un bar, relativamente nuevo, llamado Barfly. Existe incluso una foto que documenta el momento y en la que, por cierto, mucha gente piensa que estoy drogado cuando, curiosamente, no traía ni siquiera mis pastillas para la epilepsia encima. Y es la siguiente:

La de arriba es la foto que menciono y la de abajo es una foto de Agnes aquella misma noche que llevo toda la vida queriendo mostrarle a la humanidad. El DJ Set de esa noche se convirtió en una fructífera y muy querida relación con el bar en el que sigo tocando como residente cada quince días y en el que hemos logrado cosas increíbles de las que en otro momento hablaré.

Están a punto de cumplirse casi 3 años de aquella llamada de Agnes y, durante este tiempo, me dediqué a descubrir a descubrir y mejorar ese lado de DJ que, curiosamente, ahora muchos más conocen.

Para principios de este año Cholula ya era otra. Artistas internacionales venían con mucha mayor frecuencia y, de alguna manera, aquella escena independiente en la que todos éramos héroes se convirtió en una especie de pequeña industria, una comunidad distinta. Así pues, cuando por esos días me dijeron que traerían a Yelle muchas cosas pasaron por mi cabeza.

En primer lugar, jamás pensé que llegaría el día en el que no hubiera que ir al DF para disfrutar de un concierto de este tipo. En segundo lugar, me sorprendió que aún hubiera quién se acordara de mí y aquellos shows petardos que armábamos en 2006, esos en los que no había un escenario con luces sino una pareja lésbica fajando, gente bailando y una pelea en la cabina de sonido (juro que en verdad pasó esto último). En tercer lugar pensé: “¿Y ahora qué chingados voy a hacer?”.

En ese momento descubrí que algo muy delicado y difícil había ocurrido: había dejado de creer en mí. Aquella noche del Sodom & Gomorrah Show, sí, esa que de la que vieron la foto arriba y de la que si quieren ver un video pueden hacerlo aquí, no sólo le cerré la puerta a la música, sino que se la había cerrado a Velvet. Y no sólo eso, donde quiera que lo hubiera encerrado, lo había dejado encadenado como un animal, para que no se soltara y fuera a comerse a alguien.

Aquella llamada de Agnes y los años como DJ, alimentaban y calmaban a esa bestia de terciopelo que había encadenado. Pero ese animal quería salir, necesitaba salir. Y necesitaba hacerlo por el simple hecho de que era yo mismo pidiéndome salir.

Lo interesante es que mientras yo trataba de poner en orden mi vida después de Puebla, de la universidad, de la llegada a México y de tratar de sobrevivir, Velvet pareció aprender mucho en su exilio. Era como si durante todo este tiempo él me observara y saliera de vez en cuando. Incluso, era como si él mismo hubiese encontrado la llave y decidiera salir cuando quisiera, porque es de alguna manera lo que Velvet hace.

Y lo más importante aún: descubrí que a pesar de que yo hubiese dejado de creer en mí y en lo que hacía, había mucha gente que aún lo hacía, que aún creía en mí. De hecho, he de decir que fue mucha de la gente que me invitó y/o convenció de volverme a trepar a un escenario a cantar.

Creo que este es el punto donde del post donde debería de agradecerle a Matías, que fue quien me invitó y quien dijo: “Extrañamos a Velvet en un escenario”, y en segundo lugar, a Chucho, quien decidió ser mi cómplice en esta ocasión.

“OK, regresaré”, fue lo primero y más evidente que pensé, pero si iba a hacerlo, no sería con ninguna de las cosas que me trajeron abajo o los errores de antes. Ya no era el universitario que tenía que volverse una especie de pulpo para sacar todo adelante y, sobre todo, ya no era el universitario dramático que cualquier cosa lo aplastaba. Ahora era -y soy- un freelance que el trabajo y este tipo de cosas lo aplastan, simplemente soy menos neurótico.

Así pues, la decisión fue que, primero, arreglaríamos las viejas canciones, las que alguno que otro fósil cholulteca podría recordar y, si daba tiempo, hacer alguna cosa nueva. Tenía, de nuevo, una gran ventaja a mi favor: una persona con gran talento, con gran disposición y, sobre todo, con un gran sentido de la responsabilidad.

Desde el verano, Chucho y yo estuvimos arreglando los viejos temas, los adaptamos al sonido del 2011 (imaginando que habría pura muchachada en el evento), eso sí, sin perder la esencia Velvet. Hubo dos semanas en particular que fueron intensas y en las que, de nuevo, dudé.

Y es que creo que si algo tenía esa jaula en la que había metido a Velvet era un guardián muy severo: el miedo. Estaba muerto del miedo de volver a ese sitio al que no había vuelto en dos años.

Cada semana, cada día, arreglábamos algún detalle, algo nuevo, algo convincente, algo que nos volara la cabeza y, si no era así, entonces a cambiarlo. Al final, nos quedó un set con siete canciones, completamente revampeadas. Una de ellas nueva.

Por si esto no fuera suficiente, la carga de trabajo de ambos se hizo enorme en estas últimas semanas antes del concierto. Y los días comenzaron a pasar a una velocidad que yo creía cósmicamente imposible.

De repente llegó el miércoles 16 de noviembre y yo estaba, sorprendentemente tranquilo. Los ensayos previos habían salido bien, todo marchaba en orden y no me puse nervioso sino hasta que ya tenía un micrófono en mano y al ingeniero de sonido diciéndome que probáramos todo. Fue justo en la prueba de sonido donde comprendí que, en tan sólo unas horas, regresaría a esa casa que había dejado dos años antes.

La prueba de sonido salió bien, con uno que otro percance clásico de este tipo de situaciones, pero en general bien. Regresamos a casa para que nuestros amigos de Violenta se encargaran del estilismo de la noche, una imagen un poco más sobria de lo que había manejado antes (y es que sinceramente alguien de mi edad cantando que “los hombres en tacones caminan y lo hacen muy bien” necesita algo que le otorgue un poquito más de credibilidad por parte del público).

De nuevo, e insisto, soy el chico más afortunado del planeta, pues, una vez más me encontraba rodeado de gente con talento, dispuesta a ayudar y a hacer su mejor trabajo.

El nervio y la temblorina que me caracterizaban en mis conciertos de años atrás habían, curiosamente, disminuido para cuando llegamos al sitio donde sería el concierto. Para cuando me tomé mi primer tequila, volví a sentirme Bowie.

Y así como los meses y los días pasaron a una velocidad casi cósmica, los minutos para que subiéramos a tocar fueron casi inexistentes. Chucho y yo tuvimos apenas oportunidad de platicar con Julie (es decir, Yelle) unos minutos en el backstage antes de subir a tocar. De hecho, la entrevista que tanto queríamos hacer para Masturbación Musical no pudo ser hecha porque ya teníamos que estar conectándonos.

Matías nos acompañó hasta el escenario: “Ahora…@Velvet_boy live act, tenemos la suerte de ver a este talento despues de 2 años de no tocar en Live Act!!! #YelleEnCholula”. Twitteó Matías justo antes de que subiera al escenario.

¿Cuántos eran? ¿500? ¿1000? ¿1500? ¿Más? ¿Menos? No sé, lo cierto es que de repente me encontré frente a una serie de caras desconocidas que, de seguro, cuando yo estaba haciendo mi primer concierto en 2003 ellos ya estaba durmiendo después de ver a Bob Esponja o similares en la televisión.

La música ya estaba sonando y era hora de demostrar por qué me habían llevado ahí, por qué nos habían dado la oportunidad de pararnos frente a tanta gente y ofrecerles nuestro show.

De repente, todos los miedos y las inseguridades comenzaron a caerse uno a uno. Velvet de repente se me salió del lugar donde lo tenía guardado y comenzó a rugir. Velvet gritaba y yo me encargara de que no se fuera alguna nota. Velvet quería saltar y yo lo contenía, para que no se le fuera el aire.

De repente las caras familiares comenzaron a surgir de entre el público: los viejos amigos y los nuevos. Y entonces me sentí otra vez en casa, en familia, como una especie de tío que de repente se ve rodeado de sobrinos nuevos. “Tal vez muchos de ustedes no estaban aquí hace cinco años, pero este sitio era muy diferente entonces. Y tal vez muchos de ustedes no sepan lo que ha costado llegar hasta aquí y el trabajo de cuánta gente ha sido necesario”, dije, concluyendo con un brindis por la vieja y nueva Cholula.

Para mi sorpresa, la gente bailaba y cantaba las canciones. Incluso aquellos  que cuando empecé a tocar años atrás estaban en edad de irse a la cama temprano. En verdad que no me la creía.

No sé si alguna vez he hablado por aquí de lo mágico que es estar arriba de un escenario provocando tantas cosas buenas en tanta gente. Pero si no lo he hecho créanme que realmente lo es.

Y así como el tiempo cósmico pasó, el concierto también. De repente me vi haciendo una reverencia de despedida para el público que nos había regalado 45 de sus minutos.

Una felicidad, de esa que lo reconcilia a uno consigo mismo y con el universo, me inundó y me ha llenado desde entonces. Felicidad que no sería posible sin el esfuerzo y la confianza de mucha gente, de todos los que estuvieron ahí: desde los que organizaron con el evento, los que fueron parte del proyecto, los viejos y los nuevos amigos, así como las personas del público que hicieron de esa, no sólo una noche increíble, sino el punto que me ha hecho decidir volver, regresar a ese punto que había dejado hace unos años y volver a hacer esto que tanto disfruto.

Lo único que puedo decir es, en verdad, gracias, el miedo ya se ha ido. Nos veremos pronto.

A todos los que no pudieron ir, les dejo acá unas imágenes de esa noche, cortesía  de Roberto Partida y de Polo Torres.

4 comentarios en “Nos veremos pronto

  1. Nicanor Escalera

    Velvet; como uno de los nuevos de Cholula quiero decir que eres una persona a la que admiro y a la que esta entrada le ha pegado más de lo tú crees. De verdad que muchas gracias por todo, por el apoyo y el amor que he sentido de tu parte por tantos años, gracias por las enseñanzas y las platicas y quiero decirte de verdad que muchas, muchas felicidades no sólo por haber salido al escenario y habernos dado un show como el que nos diste sino por haber creado a alguien tan especial como Velvet. Espero vertlos a los tres pronto en el escenario de nuevo y quiero que sepan que tienen mi apoyo y amor en todo. Muchos saludos y felicidades de nuevo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s