No lo olvides

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Hace poco vivimos una de esas cosas que ya había olvidado. Algo que, visto a la distancia, me recuerda a esa promesa que me hice a mí mismo durante los años de universidad, una en la que me pedí nunca olvidarme de lo bueno, lo bello y lo verdadero. En ese entonces, me prometí a mí mismo que, pese a la situación en la que estuviese, jamás me olvidaría de esas tres cualidades que, muy a su manera, le dan cierto sentido a la vida. De hecho, ahora que lo pienso, en el fondo pareciera ser lo único que le da sentido a la vida.

Yo sé que los últimos años y meses no han sido precisamente fáciles, y que algunas cosas son más difíciles que otras y que ciertamente otras son mucho más fáciles que lo que vivimos durante los días difíciles. Pero también es comprensible que en el ajetreo diario te hayas olvidado de eso. De lo bueno, lo bello y lo verdadero. O incluso, podría ser que jamás hayas escuchado de ello. Sea cual sea tu situación, lo cierto es que recientemente viviste algo bueno, bello y verdadero. Tanto, que de repente el mundo se llenó con la misma cantidad de maravilla que de espanto. Tales fueron los niveles, que ese corazón tuyo, a veces tan ingenuo y otras tan inexplicablemente maduro a ratos se doblaba, a ratos se inflaba y en otros momentos simplemente no sabía lo que le estaba pasando.

No imagino cómo te has de haber sentido cuando descubriste que eso que vivimos, que todo eso, no era tan bueno, bello o verdadero. Incluso, hay momentos en los que parecería ser todo lo contrario…¿Es así? No lo creo realmente. Pero imagino que es lo que pasa con las cosas fugaces.Y de hecho, pese a toda la indiferencia y la lejanía que los hechos ahora te demuestran, es imposible negarlo: aquello, en efecto, fue bueno, bello y verdadero. Lo más.

¿No recuerdas ese instante? Quizás un viso de luz, quizás unas palabras, siluetas, un poco de humo; una, dos, tres explosiones. Quizás fue la mano o tal vez fue Philip Glass. O quizás todo eso está en nuestras cabezas y en realidad nada ocurrió. Pero en el fondo de todo eso, ahí están, esos breves instantes de belleza, bondad y verdad. Mínimos, únicos y un tanto portátiles.

Hace poco vivimos una de esas cosas que ya había olvidado. Algo que, visto a la distancia, me recuerda a esa promesa que me hice a mí mismo durante los años de la universidad. Hace poco vivimos algo bueno, bello y verdadero. Algo breve y posiblemente imaginario. Pero no lo olvides. Por favor, no lo olvides. Que ante los horrores cotidianos, la crisis y los balcones vacíos, muy a su manera, le dan cierto sentido a la vida. De hecho, ahora que lo pienso, en el fondo pareciera ser lo único que le da sentido a esta vida.

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